Salud ¿Seguro?

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Llevo unos días sin publicar, no por falta de temas que hay unos cuantos que tengo notas sueltas por el despacho y tengo que ir perfilando, sino porque desgraciadamente a mi mujer le han diagnosticado un tumor en el pecho y hemos estado “de médicos”.

Vivimos en un país con una de las mejores sanidades publicas del mundo, eso jamas lo voy a discutir, pero no puedo mas que agradecer esa póliza privada de salud que hace años pagábamos religiosamente y a la que hasta ahora no habíamos tenido que recurrir.

El periodo de incertidumbre entre la detección, las pruebas diagnosticas y el resultado se ha reducido a 4 días, con algo tan sensible como esto no puedo ni imaginarme alargar ese periodo a los mas de 15-20 días que era lo que nos estaban dando como mínimo en el servicio de salud de nuestra comunidad, ademas de que el profesional que ha llevado a mi mujer es el director de la unidad de mama de nuestro hospital de referencia.

El servicio que ha nos ha prestado la compañía de seguros no puedo calificarlo mas que de impecable, facilidad en las autorizaciones de las pruebas, amabilidad en el trato… En 4 días ni se el numero de volantes y autorizaciones que hemos tenido que solicitar, siempre con una respuesta ágil y rápida ante todo lo que les planteábamos.

Hoy un cliente me ha preguntado sobre la conveniencia o no de hacerse un seguro de salud… solo tengo una respuesta, si puedes permitírtelo sin duda, ahorraras tiempo que puede ser muy valioso.

Ya falta menos

Foto: Gov/Ba

 

Parece que hay una luz…

Otros caminos posibles

Hace unos días hice una visita a unos “posibles” clientes e iba yo con esa sensación de que no había mucho que hacer en ese cliente, habíamos pedido cotizaciones y nos habíamos encontrado con varias compañías que nos decían que otros corredores también habían solicitado cotización y cuando hay tanto revuelo en el mercado normalmente me huele a mercadeo, subasta o como queramos llamarlo, pero como nos había dado la entrada un buen cliente  teníamos, al menos, que dar la cara.

Según se fue desarrollando la entrevista iba vislumbrando fogonazos de que era correcto que estábamos varios compañeros cotizando, pero dejaba entrever que lo que mas le importaba no era el numero del final, no solo quería eso, quería cambiar porque según ellos, no les había gustado la actitud y la respuesta de su actual mediador en algún siniestro que habían tenido, después de presentar los números (que son importantes, no digo lo contrario) seguimos hablando de su sector, de su empresa y ya me dijo mas claramente que buscaban un nuevo mediador y que al tomar la decisión de cambiar habían consultado a unos cuantos que les habían recomendado. Reconoció que una vez tomada esa decisión, las primas que les estábamos ofertando eran inferiores a lo que estaban pagando, no demasiado, y eso lo iban a aprovechar para bajar los costes de la empresa pero no era “el motivo” del cambio, era una consecuencia de el.

Así que lo que en un principio parecía un poco perdida de tiempo se ha convertido en un candidato de los “buenos” de los que valoran el servicio que les ofreces y que no solo “subastan” sus contratos al mejor postor.

Hay una luz al final, existen los clientes que no se dejan influenciar demasiado por los “sin desdes”, los descabezados, los cuchillos, flechazos, apariciones nocturnas que le cantan a tu mujer, perros disfrazados o por el fichaje de Matías por la compañía del banco de turno, quieren seguridad, asesoramiento y servicio y eso señores (de momento) solo podemos darlo los profesionales.

Imagen: Ana Asensio

 
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